La imagen se abre a algo que el ojo suele pasar por alto: las nervaduras secas de una hoja de palmera, captadas tan de cerca que la planta se vuelve arquitectura. El mismo impulso recorre Formas artísticas de la naturaleza (1928) de Karl Blossfeldt, donde helechos y cápsulas de semillas se ampliaron hasta convertirse en ornamento, y también a fotógrafos del detalle posteriores como Imogen Cunningham. La observación de la estructura vegetal en Asia oriental —el estudio botánico minucioso que subyace al kachō-e— pertenece a esta misma línea.
La composición sitúa la fronda en una franja baja de tierra de sombra cálida y arcilla sobre un fondo suave, casi monocromo. La textura acanalada y las nervaduras en abanico se leen únicamente mediante el modelado tonal, sin contorno. La paleta es polvo, ocre y el neutro pálido, color hueso, de la fibra vegetal seca.
La obra encuentra su lugar en estancias construidas con materiales naturales: roble aceitado, lino, yeso en bruto . . . Leer más >>
La imagen se abre a algo que el ojo suele pasar por alto: las nervaduras secas de una hoja de palmera, captadas tan de cerca que la planta se vuelve arquitectura. El mismo impulso recorre Formas artísticas de la naturaleza (1928) de Karl Blossfeldt, donde helechos y cápsulas de semillas se ampliaron hasta convertirse en ornamento, y también a fotógrafos del detalle posteriores como Imogen Cunningham. La observación de la estructura vegetal en Asia oriental —el estudio botánico minucioso que subyace al kachō-e— pertenece a esta misma línea.
La composición sitúa la fronda en una franja baja de tierra de sombra cálida y arcilla sobre un fondo suave, casi monocromo. La textura acanalada y las nervaduras en abanico se leen únicamente mediante el modelado tonal, sin contorno. La paleta es polvo, ocre y el neutro pálido, color hueso, de la fibra vegetal seca.
La obra encuentra su lugar en estancias construidas con materiales naturales: roble aceitado, lino, yeso en bruto, ratán. Queda bien sobre un aparador bajo o en un rincón de lectura y mantiene su calma frente a paredes en terracota o crema. En un interior japandi aporta la calidez del desierto sin recargar el resto de la habitación.
Disponible como lámina artística en papel mate premium, enmarcada con marco de madera para un acabado de galería, o como lienzo de algodón satinado montado en bastidor de madera y listo para colgar en la pared.
Preguntas frecuentes
¿Qué muestra Palmeras del desierto?
Un estudio en primer plano de hojas de palmera secas, cuya estructura acanalada en abanico se lee como patrón.
¿A qué línea artística pertenece?
Fotografía botánica en primer plano y abstracción del detalle: la tradición que va de los estudios de plantas de Karl Blossfeldt a la macrofotografía de mediados del siglo XX.
¿Dónde funciona mejor en el hogar?
Sobre un aparador bajo, en un rincón de lectura o allí donde materiales naturales como el roble, el lino, el ratán o el yeso ya marcan la estancia.
¿Qué formatos y superficies se ofrecen?
Papel, enmarcada con marco de madera, o como lienzo de algodón satinado montado en bastidor.
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Periodo histórico de Japón: Moderno
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