En la era Taishō, la estampa japonesa encontró nueva vida en el movimiento shin-hanga, que renovó el viejo oficio de la xilografía con una mirada moderna y atenta. «Mujer aplicando colorete», de Hashiguchi Goyō (1880–1921), realizada hacia 1920, es uno de sus hitos más callados: una mujer se detiene ante el espejo, el pincel levantado, suspendida entre el gesto y la quietud. La estampa pertenece al bijin-ga —imágenes de mujeres hermosas—, una tradición que Goyō renovó con una hondura psicológica poco común.
Goyō se apartó del sistema de editores para publicar sus propias estampas, supervisando el dibujo, la talla y la impresión con exigencia; completó solo catorce diseños en toda su vida. Ese cuidado se ve aquí: en los cabellos tallados uno a uno en la plancha, en las suaves gradaciones de la piel y de las telas, y en la paciente superposición de color que exige la impresión a mano.
La intimidad de la escena es lo que la hace funcionar en casa. Una sola . . . Leer más >>
En la era Taishō, la estampa japonesa encontró nueva vida en el movimiento shin-hanga, que renovó el viejo oficio de la xilografía con una mirada moderna y atenta. «Mujer aplicando colorete», de Hashiguchi Goyō (1880–1921), realizada hacia 1920, es uno de sus hitos más callados: una mujer se detiene ante el espejo, el pincel levantado, suspendida entre el gesto y la quietud. La estampa pertenece al bijin-ga —imágenes de mujeres hermosas—, una tradición que Goyō renovó con una hondura psicológica poco común.
Goyō se apartó del sistema de editores para publicar sus propias estampas, supervisando el dibujo, la talla y la impresión con exigencia; completó solo catorce diseños en toda su vida. Ese cuidado se ve aquí: en los cabellos tallados uno a uno en la plancha, en las suaves gradaciones de la piel y de las telas, y en la paciente superposición de color que exige la impresión a mano.
La intimidad de la escena es lo que la hace funcionar en casa. Una sola figura, una paleta apagada y un ánimo interior dan a la estampa una quietud que encaja en habitaciones japandi y escandinavas, donde la madera clara y los tejidos suaves piden una sola imagen serena en lugar de muchas. Su sitio está en un dormitorio, un vestidor o un rincón tranquilo reservado a la lectura.
La obra está disponible como lámina artística sobre papel mate premium, como estampa con marco de madera, o sobre lienzo satinado de algodón.
Preguntas frecuentes
¿Qué momento capta la estampa?
Una mujer en su tocador, deteniéndose para aplicarse colorete: un ritual privado y cotidiano del Japón de la era Taishō, observado sin puesta en escena.
¿Qué es el shin-hanga?
El movimiento de las «estampas nuevas» de principios del siglo XX, que recuperó el oficio tradicional de la xilografía japonesa con realismo y luz modernos.
¿Por qué son tan escasas las estampas de Goyō?
Se autoeditaba y supervisaba cada etapa de la talla y de la impresión con gran exigencia, y completó solo catorce estampas en toda su vida.
¿Qué estancias van bien con esta estampa?
Las tranquilas: un dormitorio, un vestidor o un rincón de lectura, donde su paleta apagada y su ánimo interior puedan sostener la habitación.
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Periodo histórico de Japón: Taisho 大正 (1912-1925)
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